Mundos

Sandy ha pasado por Estados Unidos. Y ha dejado imágenes como esta: 



Se han escrito ríos de tinta estos días sobre los daños que ha sufrido Nueva York, sobre los muertos...

Por la mañana, las radios conectaban en directo para saber cómo estaban pasando la noche algunos neoyorkinos familiares de españoles, conocidos o menos conocidos, si habían pasado miedo...

Días después se habla de Nueva York como zona catastrófica, y las imágenes de las áreas destrozadas de la ciudad abren los telediarios...




Es el primer mundo.
Es casi como si nos hubiera tocado a nosotros. Y eso que estamos a miles de kilómetros de Nueva York. 

Y estando más o menos a la misma distancia, Haití no nos duele tanto, por qué será? Han sido 70 muertos, cerca de 18000 desplazados que ya no tenían, en  muchos casos, nada que perder, porque ya el terremoto de 2010 les había dejado sin nada. 

Y las imágenes no nos impactan tanto. Hollywood ha conseguido que la Gran Manzana sea como la calle en la que vivimos y sus moradores nuestros vecinos. 
El huracán les ha dado de pleno, y a nosotros, desde el otro extremo del océano, nos duele como si las pérdidas fueran las nuestras.

Haití, por desgracia está demasiado lejos, no sale en las series de Hollywood, no nos identificamos con sus calles, sus taxis amarillos ni sus plazas.

La pena es que hay otra gran diferencia: Nueva York se recuperará. Son una ciudad rica en un país rico. Pero Haití no. Quizá les llegue la siguiente catástrofe mientras todavía se están lamiendo las heridas de Sandy. Y seguiremos adelante porque a nosotros no nos ha tocado.




De la misma manera que la noticia de un atentado en Kabul nos roba tres segundos de nuestro tiempo... y el de las torres gemelas aun hoy nos hace estremecer.

Mundos de primera y mundos de segunda...

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