Papeles y sorpresas

Es curiosos pensar en qué situaciones te vuelves a encontrar con la gente que conoces... y cómo el destino caprichoso mueve el hilo para que así sea...

El primer año de carrera, no me canso de decirlo, fue el mejor de todos sin dudarlo. Conocí a muchísima gente, hice muchísimas amistades, y creo que me hice un poquito más persona. Lo viví muy intensamente... supongo que a todos nos pasa. 



Entre esa gente que conocí, estaba Ana, una persona estupenda, amante del Arte con mayúsculas, simpática, entregada, flipada con El último de la Fila... en fin, muy especial. Recuerdo que hablaba de ser restauradora... y al final lo he sido yo. Pasamos muchos buenos ratos aquel año, nos hicimos inseparables. Y el siguiente. Y cuando yo conocí a J. (gracias a ella, por cierto) y empezamos a salir juntos, a los pocos meses, ella empezó con uno de los compañeros de él. Y hasta hoy los cuatro seguimos juntos.

Pero fuimos cogiendo caminos distintos en la Carrera, itinerarios diferentes...y perdimos algo. Siempre he tenido la sensación de haberle fallado...

Han pasado más de diez años desde que terminamos la carrera. Ella preparó oposiciones a la Xunta y aprobó. Y sabía que estaba ahí, tirando del carro en épocas de crisis, como todos.

Pero el miércoles, cuando me planté en el Registro del órgano competente a entregar unos papeles, no pensé en ella en ningún momento. Allá fui, dejé los papeles... y cogí camino del trabajo. A los diez minutos ya había caído en la cuenta de que entre los papeles se me habían ido dos originales que no quería entregar, pero que lo había hecho sin darme cuenta. Y tenía que recuperarlos!!!

En cuanto pude llamé al número de información y me remitieron a otro número de Santiago. Marqué, y enseguida me salió una chica a la que le conté mi problema, casi sin dejarla hablar. Cuando pudo reaccionar me dijo...:
- Cris, eres tú?
- Sí... ¿Ana?

Era ella! sin más. Me hizo tanta ilusión, y me resultó tan mágico encontrarla así de nuevo, que tenía que contarlo. Enseguida rescató mis papeles, buscó los originales traspapelados y me los apartó hasta que los fuera a recoger por la tarde. Y por último me preguntó que quién me había dado aquel número, porque en la oficina había por lo menos 10 mesas, cada una con su teléfono...y justo me dieron el suyo! Más magia...

No pude verla, tenía la tarde ocupada. Pero he estado acordándome de ella muchos días, de lo que vivimos cuando empezamos los estudios, de aquel póster de La rebelión de los hombres rana en la pared de la residencia, que unía perfectamente sus dos pasiones,  de las fiestas de los jueves, de las tardes en Bonaval.



Fue un año extraordinario. Y ya hace 16 años de eso! 
Todos deberíamos tener un primero de carrera que recordar, no creeis? Y gente extraordinaria con quien recordarlo.

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