En la frontera


Sigo aquí. No me he volatilizado. Sólo he estado semana y media sin ordenador y sin mucho tiempo...

Y aquí estoy, viviendo una época de cambio, viviendo en la frontera, y nunca mejor dicho, pues me he trasladado por trabajo al sur de Galicia, a A Guarda, y desde mi balcón se ve Portugal. Y esto ya constituye en sí un auténtico acontecimiento en mi vida. 

Porque todo es distinto. Porque vivir en la frontera tiene su intríngulis...

Y me explico.

- Asomarse al balcón y ver el país de enfrente. Sí, no el pueblo, o la aldea de enfrente, no, el país. ¡Allí enfrente no manda Rajoy! Estoy pensándolo seriamente... 

- Poner la radio y en vez de la Ser coger Radio Renascença, que es como M80 pero en portugués y ponen muy buena música. Pero esto de la radio es importante y os digo por qué: me paso entre 8 y 9 horas metida en una iglesia con la única compañía de un hermoso San José del siglo XVII, hermoso sí, pero algo tímido. Y normalmente suplía el silencio con los programas de la Ser, de manera que me sé de memoria todas las emisoras de Galicia, y no perdía detalle. Pero en esta iglesia la ser no llega, Vigo queda algo lejos, y la piedra no ayuda. Con lo que me tengo que conformar con la portuguesa, que va a las mil maravillas, eso sí. Y los podcast, por supuesto, mundo que acabo de descubrir y que es estupendo.

- el móvil es otra historia: cada dos por tres llegan mensajes de las compañías portuguesas ofreciéndome amablemente sus servicios... tanto que con esto de tener un Android hay que andar con cuidado no sea que se conecte a la red extranjera y te de un patatús al final de mes...

Y lo mejor de todo de vivir en este recuncho del mundo es el sitio en si. La luz, el mar omnipresente, los paisajes... 

la luna llena metiéndose en el mar al amanecer. Oia.

Salir de trabajar y encontrar este paisaje no tiene precio. Al fondo, chiquititas, las Cíes.

Puesta de sol desde A Guarda.

Y mientras todo esto ocurre, he terminado Momo y ha sido increíble. Michael Ende tenía una imaginación inigualable y una capacidad sin límites para describir sus fantasías, y me ha dejado con ganas de más. Todo niño debería leer a Michael Ende en su vida. Y los no tan niños... quizá le hinque el diente a Jojo ahora...

Y poco más. 
Mañana ya es viernes, y vuelvo a casa. Lo peor de esto? que Jorge no esté conmigo. 

Bueno, son épocas. Mañana me espera en casita...ummmmm! Qué ganas de finde! 

Comentarios

  1. Pena lo de Jorge porq el resto sin duda parece perfecto. Ya me contarás lo de los Podscats o como se diga.....

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  2. y yo te digo lo mismo que Dina, lástima que estés ahí tú sóla, porque lo demás yo es perfect... las fotos son preciosas!!!
    lo que daría yo por poder vivir al lado del mar y no en Santiago.

    verdad que Momo hay que releerlo?

    besitos
    pd.yo también estoy con mudanza... pero dentro de la misma ciudad :(


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