domingo, 21 de septiembre de 2014

En globo por la Capadocia

Me encantan los globos aerostáticos.

 

Colores, formas, la simple silueta recortada contra el cielo azul me parece lo más bonito del mundo, la mezcla perfecta de ingenuidad, infancia y albores de la técnica.

 

Me parece que uno de los sueños más legítimos y comprensibles del hombre ha sido y seguirá siendo volar.

Y hay zonas en la Tierra que reúnen las condiciones adecuadas para volar y tocar el cielo en un globo.

Y uno de esos lugares del mundo es la Capadocia, en Turquía. Mi viaje de 2012.

Ya nos fuimos de aquí con la idea de hacerlo. Es caro, pero la tentación es mucha.  Sabíamos que en algún momento el guía nos lo ofrecería, y lo hizo el mismo día que dejamos Estambul en el autobús. Cuando por la noche llegamos a la Capadocia, había gente de Atmosfer Balloons en el hotel para ofrecernos de nuevo la aventura.

Al día siguiente, en nuestra excursión por la zona nos dimos cuenta de que allí viven de eso. Hay miles de empresas que se dedican a subir a turistas en globo, con lo cual puedes elegir e imagino que reservarlo también antes de salir de viaje...con lo que supongo que ahorras algún dinero, porque parte del nuestro se quedó en los intermediarios.

Estaba previsto el "vuelo" para el día siguiente. Nos esperarían en la recepción del hotel creo que a las 4,30 de la mañana. Madrugón necesario porque allí el amanecer es un par de horas antes que aquí, y más en verano...
Pero aquel día no se pudo. Porque en un casi desierto como la Capadocia, aquel día empezaba con viento y amenaza de lluvia. Murphy!

Nos volvimos a dormir y se pospuso para el día siguiente.

Nos recogieron de nuevo en el hotel temprano y nos llevaron a una zona despejada donde había un montón de globos empezando a desperezarse...una imagen increíble, porque además ese día saldrían todos los que el día anterior habían suspendido, con lo cual seríamos miles surcando el cielo.


Mientras se preparaba todo, un café con bollos y una rebequita en la mañana turca nos sentó de perlas.



15 minutos tarda un globo de ese tamaño en alzar el vuelo, sí, nada más. O por lo menos en ponerse vertical para que los turistas medio emocionados, medio acojonados (todo hay que decirlo), nos subiéramos a la cesta.


Piloto y asistentes te ayudan a subir y te explican (en inglés) el funcionamiento básico, y porqué él va en un compartimento separado, para que no le molestemos y poder manejar los cañones de propano.


Y tras el ruido ensordecedor del fuego calentando el aire... nuestros pies dejaron de tocar suelo...casi sin darnos cuenta....en medio del silencio.


Y al mismo tiempo que nosotros, un montón de globos empezaron a elevarse en la llanura contra el horizonte.



A esta alturas ya teníamos los pelos como escarpias... creo que aquel "despegue" es uno de los recuerdos más emocionantes de mi vida. Todo luz y color y silencio..... sólo roto por el ruido del fuego accionado de vez en cuando para ganar altura.

Y después llegó el amanecer... y empezamos a fotografiarlo todo! Demasiada belleza junta para caber en una foto...pero hicimos lo que pudimos...


Una y otra vez...


y otra...


Fue increíble.

De esas cosas que sabes que no olvidarás.

Dicen que este es un lugar especialmente propicio en verano, debido a las corrientes de aire que se generan al amanecer, cuando al salir el sol el calor mueve el aire frío de la superficie de la tierra...

Así es como los globos se desplazan, sobre las corrientes de aire. Lo único que hace el piloto es ganar altura calentando el aire del globo cuando quiere subir...

Por eso el vuelo es tan silencioso.

45 minutos después y con los ojos maravillados, descendimos y el equipo nos despidió con una copita de vino espumoso ...


Y un diploma!

Experiencia recomendable si vais a viajar a Turquía y Capadocia.
Yo puedo decir que fue casi lo mejor del viaje. Los 150 euros mejor empleados en mucho tiempo!

Dejaos tentar!





jueves, 18 de septiembre de 2014

La Piedra del Destino

Supongo que hoy más que nunca es el día adecuado para un poco de Historia escocesa.
 

Desde que planeo viajar a Escocia, he leído un montón de cosas y hasta me he comprado la Lonely Planet, que espera pacientemente en la estantería del salón. Un año de estos...

Y hoy Escocia está más que nunca en las portadas. Y la historia de su Piedra del Destino es digna de contar.

Aunque suene muy a Señor de los Anillos, la piedra es un mero bloque de piedra arenisca a la que se dotó de un gran valor simbólico pues presenció las coronaciones de los reyes escoceses durante la época medieval. 


La leyenda primitiva cuenta que fue sobre esta piedra sobre la que Jacob cayó dormido y soñó con la Escalera de Jacob, pasaje relatado en el Génesis y motivo representado múltiples veces en el arte. Aquí os dejo la versión de William Blacke, artista británico que me encanta.



Quizá por este gran simbolismo, y por intentar despojar a Escocia de sus rasgos básicos de identidad, el rey inglés Eduardo I en 1290, la robó y la trasladó a la Abadía de Westminster en Londres, donde se empleó durante siglos en la coronación de los reyes ingleses.

No fue hasta 1996 que Inglaterra la devolvió a Escocia, aunque con la condición de que para la siguiente coronación real volvería a Westminster.
Hoy en dia se puede contemplar en el Castillo de Edimburgo, junto a los Honores de Escocia: cetro, corona y espada del estado.

Hoy se vuelve a escribir un capítulo más en la Historia de Escocia e Inglaterra. Volverá a coronar a un rey inglés algún día la Piedra del Destino? William Wallace tendría mucho que decir al respecto...

Los escoceses deciden!