jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi 2015.

Pues como digo siempre...hagamos balance del año que se va y no nos propongamos demasiado para el que entra, más que vivir intensamente.

Pero al año vivido hay que despedirlo con bombo y platillo y decir que ha sido el más especial de mi vida, hasta ahora por lo menos.

Y ha tenido sin duda un nombre propio: MATEO.

En enero llegó un ser pequeñito y dormilón a cambiarme la vida y a derribar todos los esquemas previos que había ido construyendo en mi cabeza. Y me inundó el corazón...


Y llenó el día a día de sorpresas, y de noches sin dormir, y de miedos y de abrumadora responsabilidad...

Pero también de primeras veces. Esas que suceden una vez en la vida y ya nunca se repiten: la primera sonrisa, el primer biberón, la primera papilla, la primera vacuna, la primera mirada que te derrite por dentro... las primeras sílabas. Y también el primer viaje, la primera noche de hotel siendo 3, los primeros besos al aire...

Y casi un año después me doy cuenta de que se ha convertido en mi persona favorita en el mundo y de que probablemente eso ya nunca va a cambiar.

Así que despido el 2015 con una gran sonrisa y recibo el 2016 con una más grande aún porque sé que esto no ha hecho más que empezar.

Me espera más vida intensa, más primeras veces, más viajes siendo tres, más miedos, más abrumadora responsabilidad, más noches sin dormir...

También espero que en el año que entra haya un poco más de lecturas, cine, cañas, cenas con los amigos, fotos, paisajes, aviones, idas, venidas... todo eso que este año dejé algo aparcado pero sólo temporalmente...

Y espero sobre todo, que sigáis ahí mis imprescindibles, compartiéndolo conmigo.

¡¡¡¡Feliz 2016!!!!


sábado, 26 de diciembre de 2015

Café con periódico

Hacía días que no leía el periódico. El ritmo de vida y los horarios laborales me han privado del enorme placer de tomarme algún que otro café con periódico, y lo había dejado completamente.
Hoy me senté en una cafetería de la autopista, una de esas acogedoras sólo por el hecho de que huelen a viaje y a salir de la rutina, después de dos días de más que agradable empacho familiar con esto de la navidad, y cogí el periódico que siempre ojeo. Por fin!


Y a pesar del buen rollo que llevaba yo encima y de la compañía, y de que Mateo andaba en brazos de su tío descubriendo el mundo en ese momento y me podía concentrar perfectamente, no disfruté yo mi momento como quería... 
De pronto me di de bruces con lo que dicen por ahí del discurso del Rey (el nuestro, no Colin Firth, tristemente...), que por supuesto no vi; con los pactos y los no pactos de la derecha con la izquierda y de lo que dicen de la izquierda los que ahora se colocan en el centro... en fin... volver a lo de siempre. 
Y España de pronto está amenazada por el comunismo y la irreverencia, y va a haber una reina maga en la cabalgata de Madrid y todos se rasgan las vestiduras como si una mujer fuese a mancillar el buen nombre de un señor serio y respetable... y de pronto un señor muy leído asegura que el rey, pobre, necesita traductor porque claro, el vulgo no le entiende... (léase todo con un carro de ironía por favor...)...

¿Pero qué me perdí?  
¿Qué periódico leía yo antes? ¿¿Qué le pasa a la prensa de este país??

Será que el tiempo no pasa en balde, o que me estoy dejando llevar por la marea últimamente, o que todo cansa. El caso es que me dan ganas de dejarlo, de abandonar el sano deporte de informarme mientras tomo un café... no vaya a ser que se me atragante. 

Creo que lo cambio por curiosear en Instagram... es mucho más entretenido!

domingo, 13 de diciembre de 2015

Instantes


Otoño 2015. Ría de Vigo. 
"Mis imprescindibles".


Este es uno de esos momentos en los que he lamentado infinitamente no tener la cámara de fotos conmigo. 

Afortunadamente, la naturaleza y el azar suplieron a la técnica, y la cámara del móvil obró la maravilla.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Oporto en dia y medio


Hay ciudades que quieres ver y quieres ver, y te hablan de ellas y sabes que están ahí... y te pasas la vida diciendo "hay que ir". Pero claro, está ahí alado y siempre lo dejas para cualquier otro momento que al final no llega.

Portugal, para los gallegos, es casi como una extensión de nosotros mismos, al  menos para los de la provincia de Pontevedra, que tenemos el país vecino a tiro de puente sobre río...
Y Oporto es nuestro aeropuerto internacional, por decirlo así, y hasta hace poco, el Ikea más cercano. O sea que al final yo me sabía el camino de memoria, pero nunca por haber ido a la ciudad en concreto. 

Así que aprovechando el cumple de un amigo, allí nos fuimos, ocho adultos y tres niños a ver el Douro y a probar el vino de Oporto, entre otras cosas, el pasado puente de noviembre.

Tejados y gaviotas en os Aliados.

Media España pensó lo mismo porque aquello estaba plagado de paisanos. Y la entrada en la ciudad el viernes por la tarde fue una auténtica odisea.
Pero una vez dentro, coche aparcado y a disfrutar!

Es una ciudad asequible en tamaño y precios, pateable y disfrutable 100%. Y con una casco histórico Patrimonio de la Humanidad desde 1996, así que con un montón de rincones.

Aquí mis favoritos...

Avenida dos Aliados.
 La tarde del viernes, la primera toma de contacto al anochecer...

Tienda con "de todo" en la zona de Os clérigos.

Livraria Lello.
Ubicando los puntos importantes que visitamos al día siguiente...

Livraria Lello (interior)

La primera parada de la mañana, la Livraria Lello, un tesoro de película que está a punto de perder el encanto por las hordas de turistas palo de selfie en mano que la abarrotamos. Y me incluyo, porque soy una turista más, pero no por el palo de selfie ni el fenómeno "foto para el feis", que lo engulle todo, y hace que la gente mire el mundo a través del móvil o de la cámara sin fijarse en los detalles.


Aparte de eso, el sitio es una joya, la arquitectura, la decoración, la solera que desprende y la oferta de libros, que no defrauda, aunque claro, en portugués, con alguna excepción en francés. Nosotros trajimos un recopilatorio de Banksy y uno infantil para Mateo, con unas ilustraciones preciosas.

Tras alimentar el espíritu, decidimos alimentar el cuerpo también, y allí cerca, en la plaza de Lisboa, en una brasería moderna llamada Clerigos, a la sombra de la torre del mismo nombre, nos pusimos morados de comidita rica. Yo un bacalhau com broa que estaba pa chuparse los dedos. Y a muy buen precio!



Por la tarde salió el sol y bajamos hasta la Riveira, creo que la estampa que más ganas tenía yo de contemplar. El Douro en su camino hacia el Atlántico plagado de barquitos y puentes...

Porto desde la otra orilla

 Y el puente de Luis I, por supuesto, que atravesamos por abajo y por arriba, que no se diga. Pero antes, nos paseamos por la orilla opuesta, cogimos billetes para el funicular... 


... y nos invitaron a unas copitas de oporto mientras escuchábamos fados en una bodega cercana...todo muy típico...




Y me supo a poco!

Me quedaron atrás fotos de sitios que me encantaron, como la estación de san Bento, con unos azulejos que cuentan la historia de Portugal, preciosos ...pero es que me llevé el objetivo de la cámara que no era y no me emocioné demasiado fotografiando. En fin, la próxima...

Ahora ya me enganché! Y quiero volver a Oporto con más tiempo y continuar con Coimbra, Lisboa... lo mío con Portugal no ha hecho más que empezar!

jueves, 5 de noviembre de 2015

A presumir!


Un año más, Gadis y su anuncio me han hecho soltar la lagrimita... cuánto orgullo nos falta, cuánto nos sobra de pensar que lo que viene de fuera siempre es mejor, cómo nos cuesta presumir...! 



Así que a vivir y a presumir como galegos! 
Y no voy a ponerme en plan politico y hablar de lo mucho que le conviene a los que mandan que siempre agachemos la oreja y que cando mexan por nós, digamos que chove... no, no lo voy a hacer...
Feliz viernes!

martes, 8 de septiembre de 2015

El mundo en paz


Así termina mi verano, al sol y con tranquilidad, familia, amigos, un libro, Mateo...

Si, no ha sido el verano más increíble de mi vida, he ido poco a la playa y he cocinado muchas papillas y cambiado muchos pañales... pero ha sido SU primer verano y eso ya lo ha hecho especial. 

Y está conmigo, eso es lo mejor. Y mi compi de piso está conmigo, en nuestra casa, en nuestro país, viendo brillar el sol y disfrutando la vida...VIVIENDO.

Deberíamos darnos cuenta de lo afortunados que somos sólo con eso. Con poder vivir. En nuestra tierra... con los nuestros. 

Muchos este verano lo han dejado todo, lo están dejando todo, incluso la vida, soñando con una vida mejor en un lugar donde sus hijos puedan crecer sanos y felices, sin miedo a las bombas, al hambre o a la muerte. Y afortunadamente tienen a dónde ir, todavía... mientras les abramos las puertas.

Espero que este país esté a la altura. Que el mundo en paz esté a la altura. Y que si esto sirve para algo sea para darnos cuenta de que todos somos habitantes del mismo planeta, de que ellos podríamos ser nosotros...y para hacernos un poco más humanos.

Un niño de 13 años sirio decía el otro día a la cámara que parásemos la guerra en Siria, y así no vendrían a Europa.  Es así de fácil. Como fue en Libia, como fue en Irak (léase con sarcasmo).

 A quién no le interesa que en Siria dejen de matarse yo no lo sé. Imagino que los fabricantes de armas y los países que se las venden a estos otros países (España por ejemplo) prefieren que les sigan haciendo pedidos... valen más los billetes que las vidas de 250000 personas... que son las vidas que se perdieron en el 11S multiplicadas por 83, el doble que las del Tsunami de Tailandia... 

Cómo hemos permitido cuatro años de guerra sin hacer nada? Han tenido que llamar a nuestras puertas llorando y suplicando para que reaccionemos.

Acaba el verano y llegará el otoño y seguirá llegando gente a pedir nuestra ayuda. 

Ojalá estemos a la altura.

lunes, 31 de agosto de 2015

Baileeeeeemos!

Todos tenemos una idea en nuestra cabeza de la imagen que damos. La tenemos. Todos.

Unos con más acierto que otros.

Porque yo me doy cuenta a veces de que la idea que yo tengo de mi misma en la cabeza y la que tienen los demás no tiene nada que ver. Y no quiero creer que los demás no me conocen. Eso fue lo primero que pensé, lo pensé durante mucho tiempo. Y he llegado a pensar que quizás yo no me muestro como creo que lo hago...

Pero no, hay otra opción: que lo que nosotros recordamos de nuestras vidas no es lo mismo que recuerdan los demás. Y ahí es donde la imagen cambia. Y hace poco me di cuenta hablando con mis amigas de toda la vida. Algunas me recuerdan encantada de la vida saliendo a bailar por ahí de fiesta, y yo en cambio tengo una idea de mi misma que es que no me gusta lo de salir a bailar. Quizás yo me quedé más con el recuerdo de las noches aburridas en las que me iba para casa y me ponía a leer un libro... (de las que hubo unas cuantas...).

Pero claro, esto me hizo pensar.

Y me acordé de muchas noches que he pasado fantásticamente bailando por ahí "con la copa en la mano", como dijo ella, bailando y cantando. Sí, lo recuerdo...

Mi primero de carrera no tuvo jueves en el que no saliera a gastar Santiago.

Summer Bucket List For Teenagers

Luego el año tonto en el que Ruth y yo compartimos bailoteo y confidencias, sábado sí y sábado también,  cuando parecía que el mundo entero nos había dejado solas para disfrutar la una de la otra! Y lo hicimos, vaya que sí! Lo pasamos bomba...

Las bodas a las que fuimos... de cine!

Y me ha entrado una nostalgia de lo más tonta.

Y me he acordado de una letra de Sidonie...

"... baileeeeemoooooos
canciones de viernes que ni conocemos
pero baileeeeeemos...
llegaremos hasta el cieeeeeeelo..."

Y otra de Lori Meyers:

"Levántate,
 compra un vestido de fiesta
y píntalo de inocencia
con una pizca de felicidad.


Despierta
y haz como que nada te afecta
no aceptes más sugerencias
renacerán tus ganas de vivir."
 


A lo mejor es que me apetece salir a bailar. O tal vez sólo volver a aquellos  tiempos más fáciles e inocentes... No sé!

Habrá que salir y averiguarlo!

miércoles, 5 de agosto de 2015

Marruecos: el Desierto

Erg Chebbi es una inmensa duna de  22x5 km y es la única del Sahara en Marruecos.

Es una inmensidad de arena naranja que se extiende hasta el horizonte, con los colores más increíbles que hayas visto jamás.

Es la puerta del desierto, ya cerca de la frontera con Argelia, donde la vida se vive tranquila, y desde hace un tiempo, con la presencia constante de los turistas.


Al borde del desierto se sitúan varios hoteles o albergues, que organizan salidas en camello al desierto para dormir en jaimas, y  volver a la mañana siguiente con el espíritu renovado.

Alí el Cojo es uno de ellos, todo hospitalidad y buen hacer.

Con él nos fuimos a pasar una noche en el desierto bajo las estrellas en plena Navidad, y puedo aseguraros que fue la Nochebuena más peculiar de las que he vivido.

Nuestra jaima

Pero antes... nos subimos a lomos de nuestros camellos y con su paso lento y cadencioso nos aventuramos por las arenas naranja. 

Foto de M.C.R. La familia al completo cruzando el desierto.

Porque son naranjas, como la tierra de Marruecos, dejando paisajes bicolor en los que el azul del cielo y el naranja se complementan a la perfección.



Y el sol se puso para nosotros tras las dunas.

La cena en la jaima fue lo menos navideño en mucho tiempo, y fue estupenda. Platos de barro vidriado, cascados por el tiempo, vasos de cristal, servilletas de papel y velas...nada más!



Bueno, sí, una suculenta sopa harira, que es la sopa más rica que he probado en la vida, con un poco de todo e ideal para calentar el cuerpo. Porque el desierto en una noche de diciembre puede ser verdaderamente frío.

Luego vino la fiesta... tambores e historias bereberes para ahuyentar el frío y para confraternizar alrededor del fuego. La mayoría éramos españoles pero también había una pareja marroquí y un inglés solitario y algo excéntrico que nos sacó una sonrisa a todos.

Intentar dormir fue otro cantar. Es que hacía mucho frío! Cuatro o cinco mantas, el calor humano de mi compi de piso y la ropa puesta no fueron suficientes para mi. Pero levantarte al baño y contemplar el cielo del desierto lleno de estrellas como nunca lo has visto es un regalo de Navidad increíble.
 
Foto: Pedro Buján.

Y el amanecer. El amanecer en el desierto es un espectáculo.

La oscuridad se va pintando de colores a medida que sale el sol. Y vas descubriendo personas salpicadas por cada duna, esperando lo mismo que tú. Como esperando para saludar al sol...


 Despertar en el desierto tiene estos efectos...


Y estos...


Lo siguiente, cuando ya han vuelto los colores al mundo, es un té a la menta bien calentito y azucarado, como lo sirven ellos...



Y subirnos de nuevo a los camellos para volver al mundo real, donde nos esperaba un suculento desayuno, y un día de descanso al sol en la puerta del desierto... no se puede pedir más.



Fue una experiencia increíble, la volvería a repetir mil veces. La próxima, con Mateo.

miércoles, 17 de junio de 2015

Cómo lo digo?

Y cómo le digo yo al mundo lo que he descubierto? 

Cómo decirle que me he vuelto a enamorar con 36... que eres lo más bonito de este mundo y de los demás también. 

Que te quiero hasta el infinito y más allá... tanto que a veces creo que no me cabe dentro tanto amor!

Que por ti pongo el mundo patas arriba si hace falta... que nada de lo que me habían contado se acerca a esto. Que mientras no lo sientes no eres capaz ni de imaginarlo...

Que me haces feliz cual perdiz... que sólo quiero estar contigo cada minuto, hacerte sonreir...

Que me han cambiado completamente los esquemas...  y me encanta!

Que me muero si te pasa algo ... y mato a quien pretenda hacerte sufrir...




Que eres sin duda lo mejor que he hecho en la vida... y te volvería a hacer mil veces.


jueves, 11 de junio de 2015

La vida sobre ruedas

Pongamos que hablo de Pontevedra. Aunque supongo que podría ser cualquier ciudad pequeña de este santo país.  


 
Vivo en una ciudad accesible, peatonal, libre de barreras arquitectónicas y de tráfico insufrible... algo que valoro y me encanta, de siempre, pero ahora mucho más, desde que manejo por las calles las cuatro ruedas de una silla de bebé. 

Pero toda esta maravilla urbana se va al garete cuando entras en algún establecimiento... a saber...

No puedes cenar en ningún local durante el invierno, porque fuera te congelas y el churumbel más, y dentro no cabes con la silla. Os reto a tomaros unas tapas con un cochecito de bebé... Por fortuna, a la hora de cenar o comer algo más seriamente, con reserva, avisas al reservar de que ocupais por tres y listo! Porque si no es misión imposible! Están los locales tan llenos de mesas para aprovechar el espacio a tope que no sueñes con entrar!

Y qué me decís de las librerías? Otro tanto. En mi ciudad no hay pocas... y qué placer dejarte caer en una de ellas de vez en cuando, ver las novedades, las portadas de los nuevos libros... hasta hace cuatro meses. Porque se ha convertido en imposible también, porque no cabemos! En alguna llegas hasta la caja si acaso...pero no intentes echar una ojeada. En otras la silla choca con todo lo que hay expuesto, que no es poco, y corres el riesgo de montar un buen numerito... con lo que al final abandonas el placer... y Amazon a la fuerza se convierte en tu mejor amigo!

Y cómo no, luego está el asunto "cambiador". Os reto de nuevo, encontradme en mi ciudad cinco establecimientos, cinco, donde puedas cambiar el culo al churumbel tranquilamente. 
 

En la mía hay UNO. Que yo sepa... y conozco locales de sobra. Tomarse un café se convierte en un plan, a la fuerza bien estructurado, nada de improvisar, por supuesto, planificando la ruta perfectamente para ir de local en local con baño amplio, para por lo menos poder meter el cochecito y cambiar el pañal allí mismo... Y tampoco hay muchos, no creais, porque la mayor parte de las veces ni siquiera cabes por el medio de las mesas... y el baño es minúsculo.
Así que no te dejas amedrentar y al final ya cambias pañales hasta haciendo el pino... y con una sola mano...

Y todo esto por no hablar de los locales con mil escaleras para acceder a ellos... los ascensores que se abren ante ti llenos de cajas, con lo que das media vuelta y te vas, o las tiendas de moda infantil (cadenas sobradamente conocidas, y del país...) donde una amable chica te dice con cara de pena que no, que en el baño tampoco tienen cambiador...

 Al final, y con la llegada del veranito, te acostumbras al terraceo con rebequita, a cambiarle el culo al peque a la vista de todos y en ocasiones a frecuentar los baños del Hiper de turno que sí, estos sí tienen cambiador.

En fin, que me quejo por derecho propio y ajeno, porque en esta santa ciudad la natalidad no es un problema hoy en día, así que nos toca a much@s. Pero me quejo también porque de repente me he puesto en la piel de otros, que ven mermadas sus opciones de vida por ir en silla de ruedas, por ejemplo... y me cabrea, porque me doy cuenta de lo insolidarios que somos...


...y esto además me da pena.

martes, 2 de junio de 2015

In Memoriam

Formaba parte xa irremediable do imaxinario do meu mundo laboral. E gañou un oco nesa outra faceta da miña vida que é o meu mundo personal. Como? Sendo irrepetible.

Falei hai uns anos aquí del, con motivo dun homenaxe que o seu pobo lle facía por ser.... iso... irrepetible. E porque merecía aparecer nestas páxinas como artista, poeta, home curioso e vello admirable. Porque hai xente que só colecciona anos co tempo, pero el coleccionaba historias e arte para contalas.

Era Marselo da Rabela. Inconfundible.

Hoxe a vila de Muros estará triste a pesar deste sol de principios de xuño, porque el xa non está. Ó final marchou, e non me puden nin despedir. Porque a distancia non é fácil, e as vidas complícanse... e as últimas visitas quizáis non foron tantas como quixera. E non pudo coñecer a Mateo, nin Mateo coñecelo a el...

Imaxino que historieta lle contaría ó que lle esperaba na porta do máis alá para recibilo. Seguro que aínda están rindo!

Vai por ti, Marselo!

martes, 28 de abril de 2015

El estado ideal

Una vez oí a una conocida decir que el estado ideal de una mujer es cuando está embarazada. Yo en aquellos tiempos no me planteaba la maternidad, a pesar de que todo el mundo se había puesto a ello, y aquella apreciación me hizo rodar los ojos y pensar..."esta flipada de la maternidad...".

Pues bien, con un churumbel de tres meses y lo que ello conlleva, hoy en día tengo que darle la razón a esta santa mujer. Y además en mi caso mucho más. 

Muy a mi pesar.

Porque es cierto. Cuando te quedas embarazada, además de todo el rebumbio hormonal que te hace dudar de todo y sobre todo de ti misma al principio, suceden un montón de cambios físicos que podrían perfectamente compararse a desarrollar superpoderes...o al cambio de Bella cuando se hace vampira en la Saga Crepúsculo. Sin ir más lejos...

Si tienes la suerte de no tener nauseas ni vómitos al principio, como yo, empiezas a sentirte estupendamente todo el rato.

Duermes mucho por pura necesidad, y eso supongo que también influye.


Pero además comes lo que te apetece, y eso te hace sentirte bien. 

 Resultado de imagen de postre

Te crece la barriguilla y casi la enseñas con orgullo...o sin casi...

Y el pelo...qué me decís del pelo? Una maravilla, que te dan ganas de dejarlo crecer hasta el infinito y más allá y tener una melena decente por primera vez en tu vida. Y está fuerte, y brillante y frondoso...

De repente lo hueles todo, tu olfato es como un radar hiperdesarrollado, para lo bueno y para lo malo, claro!

Y estás flexible, porque tu cuerpo se prepara para un gran esfuerzo en el parto y las articulaciones están ágiles y suaves.

Y te ves guapa, y te dicen que estás guapísima, porque claro, eres el colmo de la feminidad! Y te quieres comer el mundo!!!


 

Y llega el parto y el después, y el subidón continúa, porque eres hiperfeliz con tu pequerrecho, porque te das cuenta de que es lo más bonito del mundo...porque tus hormonas se encargan de que te enamores perdidamente para que no le falte de nada. Y eres feliz como una perdiz a pesar de que casi no duermes y de que no tienes ni un minuto para ti.

Pero el efecto embarazo empieza a diluirse en el tiempo y un buen día el pelo pantene empieza a pasar a mejor vida, las ojeras acampan bajo tus ojos y los huesos empiezan a resentirse por los esfuerzos varios... y llegas a desear seguir embarazada!!

Porque esos nueve meses tu cuerpo es la máquina perfecta diseñada para proteger al peque y desarrollar una nueva vida...que se dice pronto!

Y entonces digo yo...por qué nadie inventa la pastilla perfecta que ponga nuestras hormonas en los niveles del embarazo y nos devuelva el esplendor perdido?? Ya no más antioxidantes ni más crecepelo! La medicina perfecta!

Lo que decía esta sabia mujer... el estado ideal!

lunes, 13 de abril de 2015

Dublín + Howth: saboreando Irlanda.

Aquí me gustaría llevaros hoy, a la que fue nuestra última escapada pre-Mateo.

La verdad es que estando embarazada se me dio por pensar en todas las cosas que iba a tener que aparcar durante un tiempo cuando naciera el peque, y una de ellas es esta de viajar al menos una vez al año.

Ahora que el peque ya tiene dos mesitos largos y le estoy cogiendo el tranquillo a esto de ser mamá, me doy cuenta de que no me importa demasiado lo de no viajar este verano. Es más, me apetece disfrutarlo con él y con mi compi de piso (a quien voy a tener que ascender un día de estos, por lo menos a padre de la criatura...) y todo lo demás ya se irá haciendo. La verdad es que te cambia hasta la concepción del tiempo... eso sí, el verano que viene no perdona, que hay cuatro abuelos ansiosos por disfrutar del churumbel...jaja...

El segundo trimestre del embarazo es el mejor para viajar, dicen, así que no lo pensé más y busqué avión. Volamos Oporto-Dublín el 19 de agosto con Ryan Air, directo por supuesto.

Y por qué Dublín? Pues porque Edimburgo era muy caro, sinceramente y así de sencillo. Y no había vuelo directo, y la perspectiva de andar de aeropuerto en aeropuerto, con los problemas de vejiga que supone el embarazo, y el sueño incontrolable... no era muy atractiva... ni que decir tiene que me recorrí todos los baños públicos y no públicos de Dublín, of course...

Y llegamos a la capital Irlandesa... que nos recibió en pleno agosto con lluvia y 16 miserables graditos... así que ya sabeis, por ahí arriba siempre una rebequita en la maleta. Yo eché de menos incluso mi plumífero en ciertos momentos, pero en fin...

Teníamos casi cinco días por delante para ver la ciudad, y pronto nos dimos cuenta de que nos sobrarían.
Dublín (o Baile Atha Cliath, en irlandés) es una ciudad pequeña, relativamente, claro. En comparación con Pontevedra es enorme, pero al lado de Madrid, París o Londres ...es pequeña, y no es una ciudad de grandes monumentos. 

Lo que tiene Dublin a raudales es VIDA, HISTORIA y LITERATURA.

Rio Liffey a su paso por Dublín.

Está muy presente en cualquier rincón de la ciudad la historia. Nada más salir del Hotel nos encontramos en la vía principal, O'Connell Street con la oficina central de correos, de estilo clásico y escenario de uno de los episodios cruciales de la historia de este país: el Alzamiento de Pascua, de 1916, contra la autoridad de Inglaterra.




 Fue sofocado a los seis días, pero su éxito está en que le dio visibilidad al tema de la lucha por la independencia irlandesa. Muchos de los caídos en estos días están enterrados en el cementerio de Glasnevin, que también visitamos, el más grande de Irlanda, con más de un millón de enterramientos.


 
Además, Dublín es una ciudad muy volcada en la literatura y en sus grandes nombres: Yeats, Oscar Wilde o James Joyce cuyo Ulisses marca una ruta por la ciudad en la que se pueden visitar los puntos en los que discurre la acción.

Hay librerías con encanto...


...y otras curiosas...



... y una biblioteca universitaria que quita el hipo!




Y VIDA!
La vida de Dublín se centra sobre todo en el Temple Bar, el barrio antiguo, digamos, hoy barrio de moda para turistas y no tanto, plagado de tiendas curiosas y locales donde corre la cerveza y suena música en directo cada noche.


Allí acabamos comiendo, cenando y paseando casi todos los días, porque en cualquier rincón hay un grupo tocando, o algo que fotografiar...

Pero la música no es sólo parte de la oferta turística. Los Dublineses se reúnen en los pubs alrededor de una (o varias) cervezas y cantan al unísono canciones tradicionales, y se sienten orgullosos de ser quienes son y de su historia. 


Así lucía el Pub debajo de nuestro hotel, lleno total todas las noches, y que resultó ser uno de los más reputados de la ciudad, en Talbot Street.

Pero al cabo de tres días decidimos ampliar horizontes y salir de la ciudad. Nos habían dicho que el cercano pueblo de Howth no tenia desperdicio y allá nos fuimos después de coger un cercanías en la estación de O'Connell, a pasar el día.

Y tenían razón! Es un sitio precioso!



Es un pueblecito al borde del mar en la bahía de Dublín, que vive de la pesca y de los turistas que se acercan cada día. Es pequeño y ocupa una especie de península que se puede rodear a pie...ruta muy concurrida y espectacular por las vistas.




Típico de Howth, además de la ruta a pie, es el fish and chips, que por lo visto lo hacen de manera especial. Por supuesto, nos sentamos y lo probamos en una terracita del puerto con manta y todo.


Un acierto el Octopussy! Un sitio pequeño con mucho encanto y donde te invitan a compartir las mesas de la manera más elegante...


Y cogimos el tren de regreso a Dublín a media tarde, para cenar por última noche y prepararnos para dejar Irlanda.

Eso si, no nos fuimos sin probar un auténtico irish breakfast, que tiene mucha enjundia y aunque no para todos los dias, sí que está bueno...


...a base de alubias, bacon, salchichas, huevo frito, pan con mantequilla y el zumo y el café para acompañar. Ummmm!

Y así fue que nos volvimos con muy buen sabor de boca de nuestro primer contacto con Irlanda, y con ganas de volver, como siempre!.