No queda nada...

Qué poco queda!

En menos de diez días podría tener al peque conmigo y me parece tan increíble! Aunque no sé bien cómo definir esto... porque estoy muerta de miedo, tengo que decirlo.

Ha sido la decisión más difícil de mi vida, y tal vez exagero, porque al fin y al cabo desde que el mundo es mundo las mujeres hemos sido madres, si no ya nos habríamos extinguido...

Pero me parece algo enoorrrrrrrme...!

Tengo ganas de verle la carita, de ver a quién se parecerá... de achucharlo, de olerlo...

Pero también tengo miedo del parto, de que pase algo que lo eche todo a perder...(si, lo sé, no puedo pensar eso...), de que el hecho de que llegue una nueva personita a casa que dependerá de mi para todo, me supere de alguna manera.

 

Y tengo miedo a cambiar. Si, es extraño. Estoy convencida de que voy a cambiar, de que cuando salga del hospital seré como un Sim recién despierto, con las ruletas de prioridades completamente trastocadas... es la imagen que me viene siempre a la cabeza cuando lo pienso. Quiero seguir siendo YO.

Me lo tomo como un experimento. Hasta ahora va bien. Ha sido increíble notarlo crecer dentro de mi, saber que ahora mismo tengo dos corazones ahí dentro latiendo... y seguirá siendo increíble darme cuenta de que mi voz va a ser como un bálsamo para él, que lo voy a querer con cada fibra de mi piel... asusta!!.

Ya no queda nada.

El 2015 será un año completamente especial. Os lo contaré.

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