lunes, 13 de abril de 2015

Dublín + Howth: saboreando Irlanda.

Aquí me gustaría llevaros hoy, a la que fue nuestra última escapada pre-Mateo.

La verdad es que estando embarazada se me dio por pensar en todas las cosas que iba a tener que aparcar durante un tiempo cuando naciera el peque, y una de ellas es esta de viajar al menos una vez al año.

Ahora que el peque ya tiene dos mesitos largos y le estoy cogiendo el tranquillo a esto de ser mamá, me doy cuenta de que no me importa demasiado lo de no viajar este verano. Es más, me apetece disfrutarlo con él y con mi compi de piso (a quien voy a tener que ascender un día de estos, por lo menos a padre de la criatura...) y todo lo demás ya se irá haciendo. La verdad es que te cambia hasta la concepción del tiempo... eso sí, el verano que viene no perdona, que hay cuatro abuelos ansiosos por disfrutar del churumbel...jaja...

El segundo trimestre del embarazo es el mejor para viajar, dicen, así que no lo pensé más y busqué avión. Volamos Oporto-Dublín el 19 de agosto con Ryan Air, directo por supuesto.

Y por qué Dublín? Pues porque Edimburgo era muy caro, sinceramente y así de sencillo. Y no había vuelo directo, y la perspectiva de andar de aeropuerto en aeropuerto, con los problemas de vejiga que supone el embarazo, y el sueño incontrolable... no era muy atractiva... ni que decir tiene que me recorrí todos los baños públicos y no públicos de Dublín, of course...

Y llegamos a la capital Irlandesa... que nos recibió en pleno agosto con lluvia y 16 miserables graditos... así que ya sabeis, por ahí arriba siempre una rebequita en la maleta. Yo eché de menos incluso mi plumífero en ciertos momentos, pero en fin...

Teníamos casi cinco días por delante para ver la ciudad, y pronto nos dimos cuenta de que nos sobrarían.
Dublín (o Baile Atha Cliath, en irlandés) es una ciudad pequeña, relativamente, claro. En comparación con Pontevedra es enorme, pero al lado de Madrid, París o Londres ...es pequeña, y no es una ciudad de grandes monumentos. 

Lo que tiene Dublin a raudales es VIDA, HISTORIA y LITERATURA.

Rio Liffey a su paso por Dublín.

Está muy presente en cualquier rincón de la ciudad la historia. Nada más salir del Hotel nos encontramos en la vía principal, O'Connell Street con la oficina central de correos, de estilo clásico y escenario de uno de los episodios cruciales de la historia de este país: el Alzamiento de Pascua, de 1916, contra la autoridad de Inglaterra.




 Fue sofocado a los seis días, pero su éxito está en que le dio visibilidad al tema de la lucha por la independencia irlandesa. Muchos de los caídos en estos días están enterrados en el cementerio de Glasnevin, que también visitamos, el más grande de Irlanda, con más de un millón de enterramientos.


 
Además, Dublín es una ciudad muy volcada en la literatura y en sus grandes nombres: Yeats, Oscar Wilde o James Joyce cuyo Ulisses marca una ruta por la ciudad en la que se pueden visitar los puntos en los que discurre la acción.

Hay librerías con encanto...


...y otras curiosas...



... y una biblioteca universitaria que quita el hipo!




Y VIDA!
La vida de Dublín se centra sobre todo en el Temple Bar, el barrio antiguo, digamos, hoy barrio de moda para turistas y no tanto, plagado de tiendas curiosas y locales donde corre la cerveza y suena música en directo cada noche.


Allí acabamos comiendo, cenando y paseando casi todos los días, porque en cualquier rincón hay un grupo tocando, o algo que fotografiar...

Pero la música no es sólo parte de la oferta turística. Los Dublineses se reúnen en los pubs alrededor de una (o varias) cervezas y cantan al unísono canciones tradicionales, y se sienten orgullosos de ser quienes son y de su historia. 


Así lucía el Pub debajo de nuestro hotel, lleno total todas las noches, y que resultó ser uno de los más reputados de la ciudad, en Talbot Street.

Pero al cabo de tres días decidimos ampliar horizontes y salir de la ciudad. Nos habían dicho que el cercano pueblo de Howth no tenia desperdicio y allá nos fuimos después de coger un cercanías en la estación de O'Connell, a pasar el día.

Y tenían razón! Es un sitio precioso!



Es un pueblecito al borde del mar en la bahía de Dublín, que vive de la pesca y de los turistas que se acercan cada día. Es pequeño y ocupa una especie de península que se puede rodear a pie...ruta muy concurrida y espectacular por las vistas.




Típico de Howth, además de la ruta a pie, es el fish and chips, que por lo visto lo hacen de manera especial. Por supuesto, nos sentamos y lo probamos en una terracita del puerto con manta y todo.


Un acierto el Octopussy! Un sitio pequeño con mucho encanto y donde te invitan a compartir las mesas de la manera más elegante...


Y cogimos el tren de regreso a Dublín a media tarde, para cenar por última noche y prepararnos para dejar Irlanda.

Eso si, no nos fuimos sin probar un auténtico irish breakfast, que tiene mucha enjundia y aunque no para todos los dias, sí que está bueno...


...a base de alubias, bacon, salchichas, huevo frito, pan con mantequilla y el zumo y el café para acompañar. Ummmm!

Y así fue que nos volvimos con muy buen sabor de boca de nuestro primer contacto con Irlanda, y con ganas de volver, como siempre!.

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