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Mostrando entradas de junio, 2015

Cómo lo digo?

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Y cómo le digo yo al mundo lo que he descubierto? 
Cómo decirle que me he vuelto a enamorar con 36... que eres lo más bonito de este mundo y de los demás también. 
Que te quiero hasta el infinito y más allá... tanto que a veces creo que no me cabe dentro tanto amor!
Que por ti pongo el mundo patas arriba si hace falta... que nada de lo que me habían contado se acerca a esto. Que mientras no lo sientes no eres capaz ni de imaginarlo...
Que me haces feliz cual perdiz... que sólo quiero estar contigo cada minuto, hacerte sonreir...
Que me han cambiado completamente los esquemas...  y me encanta!
Que me muero si te pasa algo ... y mato a quien pretenda hacerte sufrir...



Que eres sin duda lo mejor que he hecho en la vida... y te volvería a hacer mil veces.

La vida sobre ruedas

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Pongamos que hablo de Pontevedra. Aunque supongo que podría ser cualquier ciudad pequeña de este santo país.  

Vivo en una ciudad accesible, peatonal, libre de barreras arquitectónicas y de tráfico insufrible... algo que valoro y me encanta, de siempre, pero ahora mucho más, desde que manejo por las calles las cuatro ruedas de una silla de bebé. 
Pero toda esta maravilla urbana se va al garete cuando entras en algún establecimiento... a saber...
No puedes cenar en ningún local durante el invierno, porque fuera te congelas y el churumbel más, y dentro no cabes con la silla. Os reto a tomaros unas tapas con un cochecito de bebé... Por fortuna, a la hora de cenar o comer algo más seriamente, con reserva, avisas al reservar de que ocupais por tres y listo! Porque si no es misión imposible! Están los locales tan llenos de mesas para aprovechar el espacio a tope que no sueñes con entrar!
Y qué me decís de las librerías? Otro tanto. En mi ciudad no hay pocas... y qué placer dejarte caer en …

In Memoriam

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Formaba parte xa irremediable do imaxinario do meu mundo laboral. E gañou un oco nesa outra faceta da miña vida que é o meu mundo personal. Como? Sendo irrepetible.
Falei hai uns anos aquí del, con motivo dun homenaxe que o seu pobo lle facía por ser.... iso... irrepetible. E porque merecía aparecer nestas páxinas como artista, poeta, home curioso e vello admirable. Porque hai xente que só colecciona anos co tempo, pero el coleccionaba historias e arte para contalas.
Era Marselo da Rabela. Inconfundible.
Hoxe a vila de Muros estará triste a pesar deste sol de principios de xuño, porque el xa non está. Ó final marchou, e non me puden nin despedir. Porque a distancia non é fácil, e as vidas complícanse... e as últimas visitas quizáis non foron tantas como quixera. E non pudo coñecer a Mateo, nin Mateo coñecelo a el...
Imaxino que historieta lle contaría ó que lle esperaba na porta do máis alá para recibilo. Seguro que aínda están rindo!
Vai por ti, Marselo!