Mi 2015.

Pues como digo siempre...hagamos balance del año que se va y no nos propongamos demasiado para el que entra, más que vivir intensamente.

Pero al año vivido hay que despedirlo con bombo y platillo y decir que ha sido el más especial de mi vida, hasta ahora por lo menos.

Y ha tenido sin duda un nombre propio: MATEO.

En enero llegó un ser pequeñito y dormilón a cambiarme la vida y a derribar todos los esquemas previos que había ido construyendo en mi cabeza. Y me inundó el corazón...


Y llenó el día a día de sorpresas, y de noches sin dormir, y de miedos y de abrumadora responsabilidad...

Pero también de primeras veces. Esas que suceden una vez en la vida y ya nunca se repiten: la primera sonrisa, el primer biberón, la primera papilla, la primera vacuna, la primera mirada que te derrite por dentro... las primeras sílabas. Y también el primer viaje, la primera noche de hotel siendo 3, los primeros besos al aire...

Y casi un año después me doy cuenta de que se ha convertido en mi persona favorita en el mundo y de que probablemente eso ya nunca va a cambiar.

Así que despido el 2015 con una gran sonrisa y recibo el 2016 con una más grande aún porque sé que esto no ha hecho más que empezar.

Me espera más vida intensa, más primeras veces, más viajes siendo tres, más miedos, más abrumadora responsabilidad, más noches sin dormir...

También espero que en el año que entra haya un poco más de lecturas, cine, cañas, cenas con los amigos, fotos, paisajes, aviones, idas, venidas... todo eso que este año dejé algo aparcado pero sólo temporalmente...

Y espero sobre todo, que sigáis ahí mis imprescindibles, compartiéndolo conmigo.

¡¡¡¡Feliz 2016!!!!


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