Humanamente humanos

Semana de resurrección le llamaría yo a esta que ha empezado.

El caso es que he estado las últimas dos semanas más muerta que viva, y en esta casa hemos entrado a formar parte todos del grupo de afectados por los arrolladores virus infantiles. O sea, que entró la gastroenteritis en casa y hemos ido cayendo uno por uno sin remedio. Criatura, padres, abuelos y hasta tíos de esos que sólo ves de pascuas en ramos. 


Bueno, hablemos con propiedad: todos menos la abuela materna, que estoy convencida de que está hecha de otra pasta, con superpoderes incluídos, y nos va a enterrar a todos al estilo del abuelo bis, que ahí sigue a sus 96 primaveras "de pie", como él dice.

Al final, casi el que menos lo sufrió fue el propio Mateo, que con un par de vómitos y una visitilla a urgencias en domingo solucionó la papeleta. 

Y, la peor, con dos semanas de noches toledanas de visitas a Roca y días enteros sin comer... fui yo, la madre de la criatura, que me dicen que estoy como un fideo...ja! ya quisiera. 

Pero es que qué malestar, qué mal cuerpo... qué ruidos internos... todo ello como castigo por tanto morreo con el infante y tanto achuchón y cariño... que si nos hacen prueba de ADN mediante frotis bucal (o como se diga) nos confunden seguro...

El caso es que hoy en la radio hablaban de que en Cataluña hay una epidemia de gastroenteritis, causada por una partida de agua embotellada contaminada. Más de 3500 personas sintiéndose así de mal al tiempo... y colapsando las urgencias... y las tuberías de la ciudad, dicho sea de paso... os imaginais? 


Y así mi cerebro hiló e hiló...y llegó a pensar en lo vulnerables que somos... en que una bacteria nos puede matar, un virus también...y cualquiera de los dos introducidos de forma voluntaria en el agua potable de una ciudad puede acabar con miles de personas en un abrir y cerrar de ojos...

Qué pequeños e insignificantes somos... qué humanamente humanos!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dublín + Howth: saboreando Irlanda.

15 años

En globo por la Capadocia