Ultimas lecturas.

Un té, un libro y una mantita tejida a mano, el mejor momento del día.:

No hay cosa que más me apetezca que poder tirarme en el sofá una tarde entera con un libro en el regazo... pero no toca, esta temporada no toca. Así que me conformo con estar atenta a recomendaciones varias y dejarme llevar por la lectura fácil y poco profunda, que es la única que consigo terminar.

Porque he empezado cinco libros en los últimos meses y sólo he conseguido terminar tres. Dos de la Rowell y uno de la Nothomb. En fin, hay que rendirse a la evidencia, no doy para más.

He comenzado Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro, novelón histórico de los que me encantan, pero que no he podido terminar porque me duermo. Es así de triste, llegué aproximadamente a la mitad y en un capítulo de contenido especialmente denso no pude seguir porque mi cerebro no retenía la información. Así que decidí dejarlo para una época de mi vida algo más despierta. Eso si, la primera mitad es buenísima. Como todo lo de esta mujer.

También empecé Neverwhere, de Gaiman, un regalo de cumple más que afortunado. Y en esta ocasión digamos que fue tanta culpa de mi estado letárgico como del bueno de Neil. Porque la historia no me ha dicho ni mu desde el principio. Y me forcé a seguirlo, pero no... es algo hueco, me da la sensación de que leo para nada...y no estoy yo para perder mi poco tiempo de lectura en estas cosas...no. Así que queda también para otra ocasión.

Y ahora vienen los que han triunfado en estos meses, que han sido lectura fugaz e intensa y con un buen sabor de boca final maravilloso.

Y es que la Rowell lo hace muy bien.

Moriré besando a Simon Snow fue el primero. Amor jovencito, tierno, mezclado con magia, misterio y una manera de escribir que enamora. Ay, suspiro... lo leí en tres sesiones... y ni sueño ni ocho cuartos. Me dio igual. Lo recomiendo fervientemente y desde aquí mis alabanzas a la señora Arco Iris porque es muy buena, pero muy muy buena.



Enlazados, también de la Rowell fue el siguiente, y sin ser el anterior, también me dejó el cuerpecito y el corazoncito contentos, porque es ternura pura, y adoro a la autora ...y no puedo decir más.



Y de la Nothomb leí Estupor y temblores, recomendado por Dina una y mil veces, y que no me defraudó en absoluto. Lectura rápida, amena y con un maravilloso uso del lenguaje que no te deja en absoluto indiferente.


Ahora mismo le estoy hincando el diente a Ready Player One, de Ernest Cline que me está encantando, sobre todo por todas esas referencias ochenteras que llenan las páginas. Es gordo pero tiene mucho ritmo y me ha enganchado del todo, ya os contaré.


A ver si el invierno me proporciona más tiempo lector!

Comentarios

  1. Lo que yo te diga querida! Ahora toca el otro Simon el de la agenda, ya verás q bonitiño

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