lunes, 31 de octubre de 2016

Cosas útiles y curiosas de Amsterdam

Se me ha ocurrido que quizás a la hora de planear una escapada, hay ciertas cosas que es bueno saber de antemano. Así que una vez visitada la ciudad, os cuento cuatro cosas útiles para que planeéis bien:

-no es una ciudad barata, los hoteles tienen precios altos y es posible que a la hora de efectuar el pago os carguen un suplemento turístico, o algo así, un pequeño porcentaje a mayores. Contad con ello para no llevar un susto.



- el barrio de los Museos es una opción muy buena en distancia al centro y en el hecho de que el Rijks, el museo Van Gogh y la explanada de los museos están a un tiro de piedra. Zona tranquila y perfecta para dar un paseo andando al centro. Y Voldelpark está muy cerca...



- para ir de la ciudad al aeropuerto y viceversa, hay un autobús directo, el 197, que pasa por las zonas importantes y llega a la estación central, por 5 euros por persona y trayecto. También hay trenes al aeropuerto desde esta misma estación cada 10 minutos. 

- cosas ricas para comer: 
Poffertjes, rica especie de tortitas en miniatura que te sirven con azúcar glass y mantequilla y que están deliciosas. Andan sobre 4,5€ la ración. 


Stroopwafels, que no son más que galletas redondas como de barquillo rellenas de caramelo y las puedes encontrar por todas partes en paquetitos ya hechos. 


Lo que sí es curioso es que dicen que debes de tomarlas como dice la foto, con un buen café o un té, dejándolas un rato sobre la taza para que el calor derrita el caramelo y estén aun más deliciosas. Nosotros las usamos de tentempié callejero sin más, y también están buenísimas.

- la terraza del Nemo (museo de ciencias) es más que eso: es una plaza pública que se puede visitar sin necesidad de entrar al museo, es preciosa y mira a la ciudad, y tiene baños públicos y asientos al aire libre para descansar el cuerpecito. Este es el edificio, con su terraza.


Y estas las vistas desde ella...


Vale mucho la pena. Si tenéis tiempo, seguro que el museo en si también...

- la Biblioteca Pública (Openbare Bibliotheek) es impresionante y la más grande de Europa. Vale la pena acercarse, ver cómo está montada y diseñada y llegar al piso alto y tomarte un café en la terraza de la cafetería, con vistas similares al Nemo pero más altas. Un pequeño placer de 3€.

- alquilar una bici es obligatorio viajando a esta ciudad, aunque también puedes hacerlo con guía en un tour guiado por la ciudad en bicicleta. Nosotros lo llevamos contratado desde casa con GetYourGuide y quedamos muy contentos. Son 2,5 horas por 20 euros, y si el guía es un poco enrollado como el nuestro (Samuel) os hará el recorrido muy ameno y lejos del bullicio del centro centrísimo, que puede agobiar. Te bajas de la bici con 15 años menos, garantizado! Míranos!



- no te pierdas una visita al único molino que queda en la ciudad y su cerveza ecológica: BrouwerijTij. El sitio es precioso, y la cerveza está muy buena y muy bien de precio. Nosotros fuimos para rematar el paseo en bici y nos sentó estupendamente. Tienes oferta variada de cervezas y también de cosas para picar como queso Gouda, todo muy bueno.





Ay, me dan ganas de volver ahora mismo! 

Espero que os resulte útil toda esta información si vais a visitar la ciudad de los canales. 

Feliz lunes!

martes, 18 de octubre de 2016

Mierda de mundo

Mi hermana me decia ayer que es mejor vivir en la inopia. Yo siempre me resistí a pensar asi, pero al final he tenido que rendirme a la evidencia y claudicar. La ignorancia es felicidad.

No sé por qué extraña razón decidí hoy cambiar la música por la radio yendo al volante por la mañana...para recurperar las costumbres de antes, supongo, cuando vivía pegada a la radio todo el dia y opinaba y sabía de qué iba el mundo...

Hacía mucho que no lo hacía y que me dedicaba a mi mundo musical, a mis escasas lecturas y a leer algún artículo interesante por internet. Y era feliz. Consciente de que este mundo se parece cada vez más a un estercolero, pero feliz.

Hoy el parte pudo conmigo y me entraron ganas de ponerle un corcho a Pepa Bueno en la boca y hacerla callar. Me hundí en la miseria y acabé cambiando a la música de nuevo, pero mi dia ya estaba anulado, gris y morriñoso como el cielo de Santiago.



Qué pasaría si un dia los telediarios solo contaran las buenas noticias del mundo? Se vaciarían de titulares? Me niego en redondo a pensar eso, me niego a creer que en el mundo no pasan cada dia cosas buenas dignas de ser contadas. Pero insitimos en el suceso y la sangre, y la guerra y las injusticias, que abundan por cada esquina. Ya no queda hueco para la esperanza, la vida y la solidaridad. Asistimos a la muerte impune de cientos de personas al dia, los niños de cara ensangrentada ya no nos impactan, son casi uno más a la hora de la cena... me niego a creer que no haya cosas buenas que contar. Si es asi, es que el ser humano es la peor lacra que le está ocurriendo a este mundo y deberíamos extinguirnos.

Sin remedio.

Un meteorito y a la mierda todos y a empezar de nuevo.

Aunque estoy segura de que volveríamos a llegar al mismo punto. No aprendemos. No sabemos. Nos creemos invencibles y no somos nada.

Supongo que solo me queda intentar ser la mejor persona posible, sonreir, tirar para adelante y centrame en las pequeñs cosas buenas y hermosa que llenan la vida. Que las hay, aqui en el primer mundo y a este lado de la pantalla de la televisión aún hay hueco para ellas.

Me sigo preguntando a qué mundo hemos traído a Mateo...

martes, 11 de octubre de 2016

Escapada: tres días en Amsterdam.

Si tuviera que ponerle un adjetivo a Amsterdam, diría que es una ciudad joven.

Una calle del barrio rojo.

Llegamos un sábado de agosto a las 7,30 de la tarde y tras alojarnos en un hotel estupendo y superbien situado en el barrio de los Museos, salimos a cenar y a por el primer contacto.

Y lo primero que vimos, el imponente edificio del Rijksmuseum ....ooohhhhhh!, con el icónico "Iamsterdam" delante, y rodeado de ¡¡¡bicicletas!!!. Sí, de día, de noche, rápidas, lentas, grandes, pequeñas, con cesto, con niño, con niños.... con mesa! En esta ciudad la bicicleta es la reina, para todo y en cualquier estación. Y yo muerta de envidia y de ganas de subirme a una. 



Todas las noches vimos gente, y gente ...pero sobre todo esa primera. Mucha gente joven. Los mayores de 70 deben de estar todos en España al sol, y los que quedan, van en bici igual que los jóvenes y llevan esa inconfundible pinta de hippies trasnochados...

Monumento a Rembrandt y su Ronda de Noche en Rembrandt Plein.
Es una ciudad muy distinta, vive como a otro ritmo, marcado por ese cadencioso pedaleo de bici de paseo y el sonido de los timbres a cada paso. También están omnipresentes los sonidos del tranvía, y el agua.

Muntplein.

Y aunque menos, también hay coches...y dicen de los amsterdamers que no saben conducir un vehículo a motor, porque hacen con él como con la bicicleta, y todo se convierte en un caos...


Junto a la estación central.
Los canales son únicos, es una ciudad de mil años de antigüedad que ha ido creciendo sobre pilotes asentados en el lecho marino, poniéndole diques al mar y y dando lugar a un sitio tan diferente y peculiar como pocos.


Las casas son preciosas, con espacios de varias alturas y grandes ventanales que parecen invitar a entrar, sobre todo por las noches cuando se iluminan con mil lámparas y permanecen con las cortinas abiertas para que los observes vivir. Porque aunque hay mucho turista, por las noches las casas se abren a la calle y ves a la gente en su vida cotidiana en sus perfectas cocinas que parecen sacadas de un catálogo de Ikea, y disfrutando del calorcito del verano.


Todas mantienen esa estructura de dos o tres ventanas y dos o tres alturas y la buhardilla, coronada por una polea para facilitar las mudanzas y la subida de muebles y objetos pesados. Como en el siglo XVII...

Se come de cine... y no lo digo por la comida propiamente holandesa, que también. Lo digo porque hay restaurantes de todas las nacionalidades que te puedas imaginar, así que acertarás siempre. 


Hay cafés para tomar un tentempié...


...y canales, y canales...



Y allá, en medio del agua, que ya casi parece que puedes tocar el mar abierto... el museo de las Ciencias o Nemo, que mira a la ciudad. Y esta le devuelve esta bonita vista...


Ya teneis ganas de ir a Amsterdam? 

Venga, otro día más...