Mis fotos

Me gusta mucho hacer fotos. Pero mucho.

Lo mío con al fotografía viene de cuando empecé a estudiar Restauración, hace 15 años. Me quedé fascinada con las clases de fotografía, y me tomé muy en serio lo de salir a hacer fotos al mundo como uno de los ejercicios obligatorios en la asignatura, cargada con una cámara reflex de objetivos intercambiables (que mi cuñado muy generosamente me prestó) y con la que me dejé el sueldo que no tenía en carretes en blanco y negro.

A partir de ahí creo que ya no paré de mirar el mundo como si lo hiciera a través de una cámara, buscando sobre todo luz y cómo ésta ilumina y transforma momentos y objetos.

Lo mío es pura afición. Como todo lo que emprendo, normalmente lo perfecciono hasta el nivel usuario y ya me conformo. No voy más allá. Pero la Canon EOS 1000D que compramos en casa hace unos años me ha dado muchas satisfacciones, y desde que adquirí el 50 mm soy una forofa de los retratos. 

Hace unos días, viendo fotos pasadas me di cuenta de que hay 5 o 6 que tengo multiplicadas en mil carpetas, y de las que no me olvido. Y que seguramente acabarán colgadas en las paredes de mi casa algún día. Son mis mejores fotos, o al menos las que más me gustan. 

Ahí van: 

 Té turco en el puente Gálata en Estambul. El color del té, la vida que sigue detrás, la Mezquita Nueva que se perfila al fondo...el reflejo de los minaretes en el liquido rojo... todo trae buenos recuerdos y sabores. 
Estambul 2012.


 L´albufera, Valencia. 2010.
Me gustan mucho los reflejos y soy superfan de los amaneceres y los atardeceres, y las siluetas que se generan en esas horas donde la luz cae de lado sobre el mundo.
Esta foto además, me demostró que también en la costa este se puede poner el sol sobre el agua.



 Amanecer en la Capadocia mientras surcamos el cielo en globo. De nuevo esas horas mágicas de contraluces y siluetas. Ver despertar el mundo desde las alturas fue una de las experiencias más bonitas de mi vida y de ese viaje.
Turquía, 2012.

Podría llamarse "Después del riego". Esa gota quedó ahí suspendida esperando a que yo la captara antes de caer al suelo. Me gusta mucho la foto macro, y aunque esta no lo es realmente, me encanta ese color y ese detalle del agua quieta. Es la única de esta selección que no hice en un viaje.


El color naranja de la arena del desierto de Marruecos contra el cielo azul es una de las combinaciones de colores más potentes del mundo! Eso y la emoción de estar en el desierto y subida a lomos de un camello, la hacen irrepetible.
Navidad 2013.


Y una de las últimas y de las que me hacen sentirme más orgullosa, es de Mateo, por supuesto, y hecha con el 50mm, una de las mejores compras que he hecho sin duda.



No son perfectas, no son profesionales. Pero son mías y me gustan. Y sobre todo me traen grandes recuerdos.





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