"Del salón en el ángulo oscuro..."


"Del salón en el ángulo oscuro
de su dueño tal vez olvidada
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa".

G. A. Bécquer.

No está en un ángulo oscuro, ni olvidado. Pero ese cenicero, iluminado por el último rayo de sol de la tarde, entre las piedras del claustro de la catedral tiene algo de becqueriano.

Allí mueren, además de los pitillos del personal, las cenizas del botafumeiro que se enciende cada misa como ofrenda al Apóstol. Es el backstage del espectáculo "botafumeirístico", diría yo. 

Otro punto de vista...

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